lunes, 12 de enero de 2015

Auto-análisis


''¿Quién soy?''


Bien, pues por mucho que se diga aquello de ''te conozco como si te hubiese parido'', se consideran en peligro de extinción aquellas madres que llegan a tener tal conocimiento de sus propios retoños como para responder a esto, al menos sin atribuirnos mil maravillas cortesía del amor maternal que de entre todos los mortales sólo ven ellas.

Y me temo que ninguna de las 7000 millones de criaturas de este mundo (personita arriba, personita abajo) tiene esa respuesta. Quizá ni si quiera uno mismo, pero bueno, como nos pasamos en nuestra piel 24 horas al día, los 365 días del año (366 los bisiestos, guau) puede que seamos la herramienta más útil de la que disponer a la hora de intentar lanzarnos a la tan ardua caza de una respuesta.

Bueno, pues eso, ahora que me tengo aquí conmigo y que he llegado a tal conclusión, ¿qué? ¿No podría alguien majo haber hecho un manual para facilitar las cosas, algún test rapidito que nos deje contentos? Como me temo que no, tiraré de mi escasa experiencia (pero que escasa, escasísima, ¿eh?).

Durante mucho tiempo me he considerado alguien débil, más bien fácil de manipular, falta de cariño y con la autoestima más o menos entre el purgatorio y el limbo; así lo demostraron los hechos. Me volví vulnerable a más no poder y dependiente de cada persona que pasaba por mi vida, todo eso con ataques de odio, autocompasión a veces, hacia mí misma. Un encanto, vamos. (Aunque intentaba no joder a nadie, eso es un minipunto a mi favor). No me gustaba, no me gustaba mi vida. Podría decirse que me odiaba sin exagerar un ápice.

Pero de un tiempo a esta parte, después de muchas despedidas necesarias (alguna dolorosa) y de conocer a personas maravillosas, creo que POR FIN es el momento de dejar de sentirme débil al mirar al pasado con nostalgia; quiero, o mejor aún, puedo decir que siento que algo está cambiando en mí. Ya sé que no encaja la descripción que di antes, y eso me desorienta un poco. Da miedo sentir que dejas de ser lo que siempre has sido, me causa auténtico pánico dejar de conformarme con la mierda que he tenido hasta hace nada. Ahora quiero ser quien a mí me apetezca, descubrirme de nuevo.


Joder. Me siento feliz sin razón ninguna después de mucho, muchísimo tiempo. Comienzo a brillar tímidamente entre mi oscuridad, desbordándome de ganas de despilfarrar alegría por mis poros, de repartirla por ahí sin importarme con quién, de sonreír como una idiota al mundo. Quiero disfrutar; saltar, bailar, correr. Leer todos los poemas del mundo, viajar y desfallecer de cansancio cada noche para poder estar segura de que he aprovechado todos los malditos días de mi vida. Porque antes no me importaba vivir o morir. Me arrastraba sin más, siendo gris, sin aportar nada a nadie. No sabía qué quería hacer ni me importaba.

Invéntate cada día; píntate de azul o morado o verde, bórrate las arrugas y el ceño fruncido. Vive, busca esa razón para vivir. Puede la que la misma búsqueda de esa razón sea un poderoso aliciente en el camino.

Sé inquieto, inconformista; por lo que más quieras en este mundo, no tengas miedo de construirte desde los cimientos si no te gusta lo que ves.

1 comentario:

  1. El autoestima es como una planta, si no le pones agua o le pones demasiada, se muere... hay que saber cuidarla.

    Suerte

    J.

    ResponderEliminar

Powered By Blogger