Tan sólo una canción y una sensación de mareo perpetuo; ése fue tu legado.
Me pongo a pensar si tienes la culpa de ser un cabrón, o si el que lo es no tiene más remedio. Somos fruto de nuestro tiempo, de nuestra tierra, de nuestros antepasados y coetáneos; hijos de la guerra, de la crisis total, de la historia y, en menor medida, de nuestros padres.
¿Se puede hablar de culpa?

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