domingo, 11 de enero de 2015

Y ensucio recuerdos cuando echo la vista hacia atrás (V)




Podría decir que las espigas impulsadas por la brisa se pusieron a contarme mentiras, elaborando idílicos (a la par que improbables) futuros junto a ti. Igualmente, no sería desacertado decir que se murió porque me aburrí de hacerte daño, o que tú me hiciste daño, o que nos destruimos mutuamente por el millón de fallos y carencias de cada uno.

Que se nos marchitó el amor de no regarlo, que lo dimos de sí demasiado, que nunca estuvo o que aún queda algo. Todo pudo y puede ser, aunque ya ni sé qué es verdad o qué películas me monto en mi cabeza cada vez que echo la vista hacia atrás. Pero, ¿sabes qué? Da igual. Floritear el pasado en montones de folios a veces está bien para entenderlo, pero otras es mejor dejarlo pasar; recordar la alegría, el placer, la amistad y aprender de los fallos que podamos reconocer. Salir del barro sin más ni más.

2 comentarios:

  1. Nadie dice que salir del barro sea fácil, más aún si el mismo todavía está chirle y se pega a la suela de nuestros zapatos impidiendo el movernos con libertad. Pero, una vez afuera, las cosas siempre parecen más fáciles.

    Suerte!

    J.

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  2. Fácil no, desde luego. Pero ya estoy lista para pasarme el estrígil y quitarme todo signo de mi lucha en el barro. ¡Ya iba siendo hora!

    Gracias por su tiempo y sus comentarios.

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