Estoy sola, pero no estoy sola. Tengo mucha gente a mi lado; gente para salir, para hablar, para hacer el tonto. Incluso para follar. Pero no hay personas para sincerarme o para emocionarme, que consigan hacerme temblar o a las que dejar ver mi alma desnuda.
Siento que ya casi nada me emociona como lo hacía antes. Nada me entusiasma ni me hace sentir ansiosa, cuando hasta hace no tanto andaba como loca por irme a estudiar lo que me apasionaba a la ciudad; siempre tenía alguna canción rondándome la cabeza y un cosquilleo me recorría por completo al pensar en él (aunque cierto es que Jovellanos y su Ley Agraria me siguen poniendo un poco perra pese a nuestro súbito final).
Ya no. Ahora casi todo es gris y sigue una repugnante mecánica, como si todos obrasen cual autómatas incluída yo. Estoy asustada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario