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martes, 26 de enero de 2016

¿Vivir era esta cosa?



Este devenir incierto, lleno de obstinado ayer, recorriendo la garganta; y este timing tan mío, tan disonante con respecto al tuyo, tan insoportablemente frágil, tan inoportuno y volátil. Discúlpame, si al menos intuyes qué quiero decir con tanta verborrea inútil.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Reincidente



¿De qué sirve huir?
No importa el tiempo que pase.
El imperativo persiste.

Desteje que desteje,
sólo inútil maraña de hilos,
exudando demasiada nada
entre tanta costura
tan mal cosida.

Sentir(me)(te)(le)(nos)(os)(les),
eso es todo.
Sentir algo.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Pólvora en cada garganta



No es una guerra; es una epidemia
gente enferma de odio, de miedo
sólo estamos enfermos

No nos conformamos con las tripas
queremos vidas enteras saltando por los aires
no nos conformamos con que nos derramen
queremos ser partícipes del sinsentido

Sólo somos tripas enfermas
aunque nos vistamos de domingo
la bilis no perdona
carcomerá las mangas de los chaqués
y con ellas los ases
que creemos esconder

Epidemia de incomprensión mundial
''ellos'', ''nosotros''
instigadores de la divergencia
ya no más pronombres
sino pólvora

viernes, 6 de noviembre de 2015

.



Somos una cerilla
se volverá ceniza un nosotros
pero seguiremos consumiéndonos
cada uno por su lado

Ya no es tiempo de fósforos
prefiero los incendios
calcinan hasta los huesos
la cera de una vela
que me abrase la dermis

Somos una cerilla
impregnada en gasolina
el humo ya se vuelve blanco
no queda nada por quemar

miércoles, 7 de octubre de 2015

Alhámbrame




Si tenemos fin, ¿por qué me siento como el sol? 
Tan inagotable,
tan amplio.
Tan presente siempre,
incluso en la plata que nos ahoga las gargantas
ávidas de oscuridad.

domingo, 7 de junio de 2015

No existe lo imprescindible


¿Ves? Te lo dije. Volverías a enamorarte hasta que te doliera, porque estás hecho para eso. Volverías a besar otros labios, a descubrir otros cuerpos, otros perfumes. Volverías a llenarte, a vaciarte, a darte de sí, a quedarte deshecho en cada despedida. ¿Sabes por qué? Porque yo no soy especial, ni tú tampoco. Aunque chirríe, no somos especiales. Mucho menos imprescindibles.


Es raro este mundo. Las mentiras que nos queremos creer pese a que se caigan por su propio peso, como ahora los candados del Sena, que tampoco se salvan de la puta gravedad. Provocan un tambaleo continuo que fingimos no notar a cada paso, que disimulamos contoneando las caderas a su ritmo, a veces tan frenético que no lo puedo seguir. Suelo caerme de bruces, y entonces disimulo; me siento a observar en la distancia, a disfrutar del balanceo mientras acumulo cajas de Biodramina, un poco triste, a veces.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Los días raros como este empiezan a ser rutina



Estoy sola, pero no estoy sola. Tengo mucha gente a mi lado; gente para salir, para hablar, para hacer el tonto. Incluso para follar. Pero no hay personas para sincerarme o para emocionarme, que consigan hacerme temblar o a las que dejar ver mi alma desnuda.


Siento que ya casi nada me emociona como lo hacía antes. Nada me entusiasma ni me hace sentir ansiosa, cuando hasta hace no tanto andaba como loca por irme a estudiar lo que me apasionaba a la ciudad; siempre tenía alguna canción rondándome la cabeza y un cosquilleo me recorría por completo al pensar en él (aunque cierto es que Jovellanos y su Ley Agraria me siguen poniendo un poco perra pese a nuestro súbito final).

Ya no. Ahora casi todo es gris y sigue una repugnante mecánica, como si todos obrasen cual autómatas incluída yo. Estoy asustada.


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