Estrujar el amor hasta que se vuelva rancio.
Estrujarlo hasta que pierda su esencia,
como ese grano de café tostado y molido,
delicioso,
que se enmohece dentro de su propio
filtro
a fuerza de reutilizarlo.
Estrujarte y estrujarme,
morir en el intento de
salvarte y salvarme.
Odiar en el intento de
amarte y amarme.

Amar aprendiendo a odiarte...
ResponderEliminarSuerte
J.