Condenan a muerte
tus silencios,
y sonrisas,
y miradas,
que se cuelgan de tu cara como si tal cosa, porque tú,
asesino de desesperanzas,
no sabes lo letal de tus armas.
de no esperar nada; me arrancas
la quietud con presteza, y echo en falta
las entradas
y salidas
y bocas,
y las lágrimas pasadas,
porque hoy me resultan más sencillas que tú.
Ahora sé lo que hacer con el pretérito,
pero me está sobrando un presente.

Sobra presente
ResponderEliminary falta, como siempre,
futuro...
Suerte
J.